La primera entrevista de trabajo es algo que por lo general no se suele olvidar.

Asistimos a ella con muchos nervios, ilusiones, miedos… y por más que nos preparemos es normal que no podamos controlar la situación.

Todas las entrevistas laborales son muy importantes porque podemos aprovecharlas de dos maneras:

  • Para intentar convencer al entrevistador de que somos la persona indicada para el empleo.
  • Para hacernos una idea del lugar de trabajo y ver si es el adecuado para nosotros.

Mi primer currículum

Tendría unos 19 años. Estaba estudiando Diseño Gráfico y por casualidad me enteré de que una importante agencia publicitaria de Bahía Blanca buscaba diseñadores para trabajar en sus oficinas: sólo tenía que enviar un currículum con trabajos realizados y la remuneración pretendida.

El problema era que yo no tenía currículum (creo que ni siquiera sabía el significado de esa palabra), no tenía trabajos realizados ni experiencia (recién comenzaba la carrera), no tenía dinero para imprimir un CV y mucho menos sabía cuánto se pagaba por este empleo.

Pero tenía mucha confianza en mis habilidades, así que me propuse enfrentar mi primera entrevista de trabajo.

Busqué los 10 mejores diseños que había hecho en mi tiempo libre, los guardé en un diskette (sí, un diskette de esos que se usaban antes, porque esto fue en 1996), lo metí en un sobre con mis datos y lo envié a la agencia.

La verdad es que no tenía ninguna expectativa, pero el sólo hecho de preparar ese diskette me encantó, porque fue algo totalmente nuevo.

Pasados unos días ya me había olvidado de todo y seguía con mi vida normalmente. Sin embargo una tarde atendí un llamado de una mujer que me dijo: “Señor Moreno, lo llamamos de la agencia; recibimos sus trabajos y nos gustaría hacerle una entrevista laboral”.

No lo podía creer. Ni siquiera podía contestar. Anoté la dirección, el día y la hora, y dije que allí estaría.

Camino a la entrevista

Recuerdo que era un día caluroso, a eso de las 2 de la tarde. Fui caminando bastante tranquilo aunque sinceramente no sabía qué esperar de esta primera entrevista de trabajo. ¿Sería en una oficina o en una sala con más personas? ¿Qué me preguntarían? ¿Tendría que haberme vestido mejor? (tenía el pelo largo, una remera negra y un jean bastante roto)

Nadie me había dicho cómo podría ser una entrevista de trabajo, así que mi mente imaginaba mil cosas diferentes. Ahora que me acuerdo eso me puso un poco nervioso.

Cuando llegué a la agencia vi que era una de esas casas antiguas con puertas muy altas de madera. Toqué timbre y enseguida estuve adentro. Me atendió una secretaria y me hizo esperar junto a 4 personas más. Fui el último en pasar.

La entrevista

Cuando entré a la oficina para la entrevista vi todo muy blanco y ordenado, y me gustó. Había un hombre hablando por teléfono que al colgar se presentó como “el dueño de la agencia”. Eso no me gustó.

Lo primero que dijo fue que mi currículum era el más raro que había visto en toda su vida, pero que mis diseños le habían gustado mucho y aunque no tuviera experiencia allí podría dar mis primeros pasos. Me pareció una buena idea.

También me contó que habían seleccionado a 10 personas de entre 100 currículums, y que de esos 10 elegirían a uno solo.

La entrevista fue bastante informal, me hizo algunas preguntas del tipo “¿hace mucho que estudiás? ¿cómo llevás la carrera? ¿cuánto hace que usás la computadora?”, luego comenzó a contarme cosas relacionadas al trabajo, los horarios que yo tendría que hacer, que estaría bajo la supervisión de un director de arte, que tenía que cumplir con unos plazos de entrega… todo iba muy bien y la entrevista se convirtió en una charla amena, hasta que en un momento, la misma secretaria que me había atendido al llegar, entró en la oficina y le dijo algo al oído.

El hombre asintió con la cabeza y la secretaria se fue. Luego me miró y me dijo “ahora vuelvo”. Se puso de pie y caminó hasta una puerta que estaba al otro lado de la oficina, la abrió un poco y se asomó al otro lado: de inmediato comenzó a gritar e insultar a alguien.

Después de un rato de insultos, reproches y amenazas, cerró la puerta de un golpe y volvió para seguir con la entrevista como si nada hubiera ocurrido.

La verdad es que no recuerdo cómo siguió la conversación. Sólo me acuerdo de las palabras con las que me despidió mientras estrechaba mi mano: “si quedás elegido te vamos a llamar”.

Me fui totalmente espantado.

El llamado

A los pocos días la secretaria me llamó para decirme que había quedado seleccionado para el puesto. Agradecí el llamado pero le dije que no podría hacerlo por cuestiones personales. No quise decirle que su jefe me parecía una persona de la cual prefería estar alejado, aunque imagino que ella hubiera estado de acuerdo conmigo.

Esa primera entrevista de trabajo me sirvió para darme cuenta de dos cosas:

  • Que la vestimenta no importante en una entrevista si buscás empleo como diseñador :)
  • Que ese no sería mi lugar de trabajo.

¿Y a vos? ¿Cómo te fue en la primera entrevista de trabajo?


Flavio estudió Diseño Gráfico en la Escuela de Artes Visuales de Bahía Blanca y es nuestro profesor de Computación, Diseño Gráfico, Marketing y RRHH.